COMUNICACIÓN INVISIBLE

En toda comunicación y relación con los demás hay una dinámica que podríamos llamar “invisible” pues se transmite en todas nuestras palabras, gestos y acciones.  Es evidente para la persona cuando alguien es sincero, o lo contrario, cuando las palabras son dichas de forma externa, pero internamente la vivencia parece contraria a lo que se dice.  Estas dinámicas invisibles tanto positivas o negativas deben ser tomadas en cuenta en todo proceso comunicacional.

Ejemplos de algunas dinámicas negativas que pasan desapercibidas se da, por ejemplo, cuando actuamos en base a prejuicios, descalificando a la otra persona, o rencores por errores cometidos por terceros.  Esto va quebrando poco a poco una de las claves de toda relación interpersonal entonces: la confianza. Si no nos damos el espacio personal para curar estas heridas que generan ciertos desencuentros, y vamos reconstruyendo la relación quebrada con el otro, la comunicación se irá deteriorando cada vez más.

Para alcanzar una comunicación que reconozca las dinámicas invisibles no son suficientes las técnicas o habilidades, sino una transformación profunda de nuestros pensamientos, sentimientos y formas de aproximarnos a los demás. Se trata de ver al otro como un regalo y no como una amenaza.  Implica también adquirir disposiciones interiores que faciliten este intercambio; por ejemplo, la humildad para reconocer nuestros propios errores que hayan podido contribuir al problema.  Es necesario entender la complejidad de cada persona, aprendiendo a ver qué hay detrás de sus reacciones sin juzgarlas con ligereza en base a prejuicios.

Una de las tareas de un líder es generar unidad en medio de la diversidad. Por ello, su esfuerzo debe estar centrado en establecer puntos de encuentro entre posturas que muchas veces parecen irreconciliables.  Esto implica no necesariamente generar consenso, pero sí respetar, entender y valorar las opiniones diversas.  que es diversa a la nuestra:  conscientes de la necesidad de puntos de vista distintos para crecer como personas y madurar como institución.  De esta forma podremos liderar en base a la compasión cuando sea necesaria, a la fortaleza cuando amerite una palabra firme, o a la humildad cuando necesitemos ser ayudados o sostenidos por otros.

 

 

carlosmunoz@humane.edu.ec

dhi.com.ec

 

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