Desafío inter-generacional

Cada cierto tiempo se realizan estudios sobre las características y expectativas de las nuevas generaciones.    Esto tiene muchas implicancias en el mundo laboral tanto para captar, retener y desarrollar a  los jóvenes talentos.    A las personas que nacieron entre los años 1995 y 2010 se les denomina “generación Z”.

Pareciera ser una generación que nunca está conforme.  No necesariamente busca estabilidad laboral y valoran la libertad y flexibilidad en sus horarios.  Un artículo que profundiza en realidad escrito por Ivonne Vargas en México se titula: “ ¿Por qué la generación Z hará temblar al empleador?  En el mismo se explican dos características principales: a) no tener temor a cuestionar; b) no se ajustan al concepto de éxito transmitido por los jefes.    En relación a las expectativas el artículo muestra que la “generación Z” busca dejar una impronta personal en su trabajo, y valora la equidad y la justicia como valores por los que luchar.

Advierte también sobre la tendencia a rebelarse frente a esquemas rígidos, manifiesta incomodidad ante las jerarquías y aspira espacios de libertad.

Como es evidente todas estas características implican un replanteamiento en algunos modelos organizativos y dinámicas culturales  así como estilos de liderazgo que deben tomarse en cuenta para poder acompañar, formar y lograr sinergias en un ambiente laboral apropiado.

En nuestras asesorías nos encontramos con gerentes que no saben cómo aproximarse a esta nueva generación.  Buscan muchas veces implementar modelos tradicionales que no son valorados ni entendidos rectamente generando una peligrosa brecha generacional en la que los jóvenes son excesivamente críticos a los valores tradicionales.   Existe también el peligro de querer homogeneizar procesos sin tomar en cuenta las riquezas y bondades que esta nueva generación le aporta al mundo laboral.

Tanto la renovación como la continuidad son necesarios.   Esto implica, por un lado,  renovar todo lo necesario para responder a las nuevas demandas de la nueva generación y potenciar sus fortalezas.  Por otro lado, implica continuar con aquellos principios, valores y tradiciones que son valiosas en las dinámicas organizacionales y que son claves para la generación de una cultura organizacional consistente.

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