La experiencia del desierto en el trabajo

Algunas situaciones laborales llevan al desánimo, a la fatiga e incluso al dolor cuando se producen situaciones de injusticia.  A veces pueden ser temas tan comunes como que no verse valorado  por lo que haces, o no recibir los reconocimientos que crees merecer.  En otros casos el “stress” que generan las demandas laborales por la complejidad de la labor a realizar o los tiempos extras que demandan las responsabilidades del cargo.  En otros casos es el sinsentido de hacer una labor rutinaria que no brinda mayor realización u oportunidad de desarrollo personal. Finalmente, pueden darse también el escenario donde la persona va perdiendo el “brillo inicial” en el trabajo.  Es decir, lo que antes motivaba a la persona va perdiendo el sentido.

Cualquiera que sea la situación que vivamos esto puede traer la sensación de aridez parecida a la de estar en medio de un desierto.    Esta experiencia es descrita con mucha lucidez por el escritor Charles Cummings: ““Mi desierto es el área de mi vida devastada al parecer por una especie de tornado que ha dejado una tierra desértica.  … Todo lo que siento dentro de mí es un vacío, un monumental cansancio de todo… Está por todas partes a mi alrededor, parece estrecharse indefinidamente en la distancia, y hasta la idea de cruzarlo me parece absurda”

Es muy difícil encontrar el “trabajo ideal” donde todo se ajuste a los parámetros deseados. Incluso pueden darse distorsiones donde la persona no quiere asumir las cargas cotidianas de la vida y busca huir de ellas sea evadiéndolas o asumiendo un rol de víctima acusando a los demás de sus circunstancias.

Por ello es necesario asumir una visión realista y a la vez esperanzadora ante las situaciones de adversidad para incluso ofrecer mi quehacer para darle un sentido al mismo.  Siempre habrán preocupaciones o situaciones difíciles en nuestra vida, pero depende mucho el fin al cual esté orientada nuestra vida y las motivaciones que la guían para aprovechar y hasta enriquecerse de dichas experiencias.

 “Usted me pregunta cómo se equilibra mi vida, yo también me lo pregunto.  Estoy cada día más y más comido por el trabajo, correspondencia, teléfono, artículos, visitas, el engranaje terrible de las ocupaciones… presupuestos por cubrir; resoluciones que es necesario tomar ante acontecimientos imprevistos… Soy con frecuencia como una roca golpeada por todos lados por las olas que suben.  No queda más escapada que por arriba.  Durante una hora, durante un día, dejo que las olas azoten la roca; no miro el horizonte, sólo miro hacia arriba, hacia Dios”… “ (Un fuego que arde otro fuego p61)

HUELLAS

¿Qué es?

  • Aprender a sufrir pacientemente
  • Especialmente ante eventos que escapan al propio control
  • Adherir explícitamente los propios sufrimientos y contrariedades – penoso para nuestra naturaleza o mortificante para amor propio.

Esto requiere que la tensión que generan ciertas situaciones no me lleven a actuar impulsivamente; que medite el actuar y me lleve a tomar las riendas de la situación con prudencia tomando en cuenta los diversos puntos de vista de las personas, sopesando las diversas situaciones y siendo agente reconciliador entre posturas que parecen irreconciliables.

Así mismo, debo ver la realidad con una sana distancia para no sobreinvolucrarme y poder tomar decisiones que sean mejores para todos, con objetividad, sin caer en subjetivismos o resonancias emocionales.

El tener consistencia interior me llevará a no dejarme zarandear por los vaivenes de la vida, por la variedad de problemas o las situaciones que reclaman acciones urgentes.  El aplomo interior – nutrido del Señor – es lo que me permitirá aproximarme a esas realidades iluminándolas y no dejándome arrastrar por ellas; es un actuar que va a la raíz del problema, con pasos progresivos, sabiendo que es el Señor que a fin de cuentas debe culminar contigo la obra que empezamos juntos, pero que sólo EL es capaz de culminarla y dar los frutos apropiados.  La analogía con el sembrador es interesante

 HUELLAS

Tres tipos de desierto:

  1. Rutina diaria, periódica
  2. Soledad (ansiedad, preocupación, complejos e inseguridades)
  3. Sin Sentido, de los pensamientos y acciones cuyo sentido se nos escapa.
  • Demonio del mediodía.
  • Acedia, melancolía o tristeza.

SITUACIONES DE LA VIDA REAL QUE GENERAN TENSION

Puede ser incluso injusto: lo traten mal, te exijan más allá de lo que puedes (horas extras que pagan poco); abusivo, pisotee

Tensiones que se pueden dar (mezquindades, serruchadas de piso, le echen la culpa al otro por lo que hizo)

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cansancio para hacer las cosas.   Son clase en su proceder la búsqueda de comodidad y el engreimiento. Hay una inclinación intensa a hacer más lo que le gusta y evitar lo que le disgusta.

La mortificación tiene además una dimensión educativa según la dirección de San Pedro, y la ausencia de ello es un indicio de que se está cediendo a demandas de sensualidad y placer.  (dueño de emociones, sentimientos, cansancio)

1b.- Camino a recorrer:

Camino de silencios (de cuerpo, pasiones, obediencia, y mortificación).

El camino es el camino de la cruz, es decir muerte a la muerte para nacer a la vida.  Es una invitación a comprender los frutos de esa adhesión al misterio del dolor-alegría. Ayudará mucho también el trabajo grupal (conciencia de no estar sólo en el esfuerzo) y apreciar el esfuerzo comunitario.

Debo tener cuidado del criterio errado que se puede manifestar:

  • Es horrible cuando las cosas no suceden como yo quiero.
  • Es más fácil evadir responsabilidades de la vida que enfrentarlos.

 

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