La verdadera eficacia

La orientación a resultados centrado en la persona es la única que garantiza sostenimiento en el tiempo y no un simple logro a corto plazo pues involucra a las personas en una dinámica permanente de compromiso y sentido de pertenencia en las metas organizacionales.

Caso de la persona que robó y fue perdonada; no es “te vieron la cara”.  Es una apuesta por lo que la persona lleva en lo profundo de sí, y salir al paso de la fragilidad y debilidad humana para acompañarla en el proceso de cambio, lo cual genera un compromiso mayor y duradero

FALSA CARIDAD Y EFICIENCIA

Muchas veces se da una falsa oposición entre la preocupación por la persona y la orientación a resultados  o eficiencia pareciendo que si eres bondadoso o te preocupas en exceso de las necesidades de los demás, los asuntos no se resolverán con la eficacia requerida.  En ocasiones, bajo el pretexto de actuar con eficacia se justifican faltas de caridad, prepotencias, abusos  y creencias donde el fin justifica los medios.

La caridad (explicar en términos que lo pueda entender un empresario como auténtico y genuino interés por la persona que va más allá de su realidad funcional, y que parte de una visión que integra la dimensión  personal y espiritual)  es la única que genera cambios duraderos en el tiempo y brinda las coordenadas apropiadas para que los discernimientos en la toma de decisiones estén basados en la verdad y la justicia.

Por obtener un aparente bien inmediato, un logro o un cambio de corto plazo, cuando está desprovista de la caridad y la preocupación auténtica por el otro,  generará un fruto inmediatista, pero se diluirá en el tiempo.

Lo que sí se debe hacer a un amigo, además de las correcciones justas, es darle ánimo, aprobar sus éxitos, reconocer su desarrollo profesional y humano.  También es propio de la amistad de un jefe con sus colaboradores, no dejar pasar las oportunidades de manifestar calor humano -como sería el interesarse por las alegrías y las tristezas de familia- que mitiga todo resentimiento y alivia las tensiones provenientes de la ardua tarea del trabajo.

Hasta las correcciones que el jefe realice serán recibidas con mayor apertura cuando tiene como base la amistad que busca el bien de la persona, y no descalificarla por sus errores.

IDEAS FUERZAS

Visión del amor aplicado a la realidad empresarial.  (preocupación auténtica por el bien de la persona que va más allá de sus responsabilidades funcionales).

Ideas distorsionadas:  Creer que por la culpa de los demás o los errores e ineficiencias, se justifica que faltemos ala caridad.

Medios personales: Pedir perdón cada vez que sobredimensione o falte a la caridad.
Anticipar situaciones que me suelen llevar a faltar a la caridad;
Identificar falacias o prejuicios que nos llevan a faltar a la caridad, especialmente ante ciertas personas.

De qué sirve alcanzar una meta por más eficiente que sea, si con ello se atropella la dignidad de las personas.  Vale la pena dicho logro si en el largo plazo las personas estarán resentidas o heridas por no haber sido tomadas en cuenta o respetadas.

Frases denigrantes de los jefes a los trabajadores son señal de esta distorsión: Aquí se hace lo que yo digo.  El que te da de comer soy yo, y no los clientes.  Que haces quejándote de tonterías, dedícate a trabajar y no molestes.  O me haces caso o te vas.

Cuando pierdes la paciencia y denigras al otro, puede ser que logres que te hagan caso por temor, pero has perdido su respeto y admiración.   Por ende, no podrás obtener de esas personas su adhesión a un ideal que le propones ni cómo llegar a ello.

Exigencias desproporcionadas

Falta de señorio de sí mismo

Soberbia : todos los demás son unos incompetentes; si no les muestro quién es el que manda siempre van a hacer lo que les da la gana.  No puedo confiar en nadie.  Todos son unos inútiles.  A veces me pregunto, si un jefe ve a todos como inútiles, no será acaso que el principal incapaz es el líder que no es capaz de ganarse el compromiso  y adhesión de las personas a su cargo.

El liderazgo se gana con el testimonio personal; con la convicción que el ejemplo arrastra; las palabras vacías se las lleva el viento.  Los valores instituciones que son simple enunciados, pero que no se viven en lo cotidiano no van generando cambios consistentes en la cultura organizacional.  El líder de la empresa debe encarnar con su vida dichos ideales por su estilo de dirigir, de comunicar, de motivar, de orientar y corregir con firmeza, cuando sea necesario, pero con la calidez y cercanía de alguien que lo hace para ayudar y no porque algo nos molesta.

No hay ninguna situación, por más grave que parezca, que justifique atentar contra la dignidad de las personas.

Explicar bien el término y sus alcances.  Ponerlo quizá en el horizonte a conquistar en un itinerario a conquistar, donde se empieza con la virtud.  Enmarcar todo este itinerario en el marco de la fe (como un aporte de nuestra espiritualidad)

Solo la caridad es capaz de hacer que el corazón esté dispuesto y disponible para acoger a la otra persona como lo hacía el Señor Jesús y como lo hace Dios conmigo

Ver como el libro de Keneth aporta a esta reflexión

Ver artículo USP Responsabilidad social

REFLEXIONES PERSONALES

La verdadera eficacia no está en la sensación subjetiva que estoy yendo a mil por hora, sino en la capacidad de vivir la caridad, de tener la serenidad para discernir con claridad, y la templanza para ejecutar la obra sin desfallecer.  Por ello, debo tener una actitud interior de paz, de confianza en Dios, de paciencia, esperanza, que son las virtudes que realmente van a dar consistencia a todas las cosas que hago, y van a ayudar a transmitir la caridad que permanece y no la agitación que se desvanece con el tiempo y que da la sensación de ir avanzando, pero que no tiene el fondo necesario.  Lo que debe permanecer en cada encuentro con el otro es la caridad.  Y eso debe ser renovado permanentemente, sobre todo con las personas que veo cotidianamente.  Evitar que ese fastidio que me llegan de las acciones de otro, sean contrarestadas por esta virtud de la misericordia y de la prudencia que me hace sopesar cada cosa con serenidad y paciencia.  Un medio importante es no actuar cuando mi espíritu está agitado, sino serenarlo, rezarlo y después proceder.

Cuando las personas no me hacen caso o no toman en cuenta mis opiniones tengo la tentación de imponerme a la fuerza o descalificando al otro.

COMPROMISO AUTENTICO

Preocuparse de verdad por la persona, y no tanto en cuanto me repercute algún beneficio personal.

La “personalidad tanque”  lejos de construir, termina arrastrando cuanto se pasa por su camino.  Pareciese ser más eficaz pues elimina el obstáculo de manera inmediata, pero no necesariamente perdura en el tiempo el logro alcanzado.  Lo que opera detrás es un mal llamado sentido de urgencia que busca alcanzar la meta cueste lo que cueste.

 

LUCES DESDE ESPIRITUALIDAD DE LA ACCIÓN

La única acción que genera transformaciones permanentes en la vida de las personas y por ende genera cambios en todo su entorno son las que están nutridas de la caridad, de la rectitud de intención, de un espíritu oblativo, con visión de eternidad, purificando todo aquello que  no se ordene al bien común.  (Desarrollar cada uno de estos temas en un escrito aparte).  Es por ello, que la espiritualidad de la acción ilumina todas nuestras acciones y nos brinda las coordenadas apropiadas para orientarlas hacia el fin de la caridad.

 

IDEAS FUERZAS PARA CARIDAD

Esta mentalidad tecnológica y eficientista busca apoderarse y palpar todo lo que hago.  El valor de la persona estaría en función de su sentirse “productivo”.  Lo cuestionable no es la necesidad de sentirse valioso, sino el lugar en el cual pongo mi valor.  Si por valorar mi “ser productivo” dejo de atender mi “ser amable”, mi “ser bondadoso”, entonces lejos de obtener el valor que deseo adquirir, termino siendo esclavo de mi actuar, y llego incluso a estar esclavizado a dicho actuar.  De esta manera, el actuar se vuelve como una “droga” que me estimula y me da la ilusión de valer en función de las metas obtenidas, las aprobaciones alcanzadas, la admiración de los demás, y tantas otras situaciones externas a mi propia realidad interior.

Logro Resultados

presiono por obtener resultados a veces sin interesarme por la persona misma.

DISTORSION EN LA EFICACIA

Muchas veces creo que atropellando voy a lograr resultados eficaces.

Me vuelvo una persona prepotente que incluso exige a los demás una serie de acciones que no son conforme la identidad de un consagrado.  Ejerzo presión sobre el otro o incluso me muestro inconforme ante favores que esa persona puede estar queriendo realizar como es el caso de mis reacciones a personas adultas como Alfonso D.

Además me vuelvo insensible a las necesidades de la persona, incluso en las dificultades de salud (como fue el caso de Jessica)

Empiezo a meter todas las cosas en un mismo saco, como un volcán que erupciona.

La serenidad lleva a obtener resultados mejores con menor desgaste de energíaDice el santo: “No os imaginéis que la dulzura y la tranquilidad impidan la prontitud de la obra, porque, al contrario, hacen que sus resultados sean más felices… El tiempo se emplea más útilmente cuando se le emplea tranquilamente”  (p220)

En muchos casos, las situaciones de la vida cotidiana me invaden tanto que no puedo hacer un alto para atender otras necesidades de los demás, como fue el caso de Rumbea quien vino a visitarme o de Felipe quien solicitaba algo de mí.  Debo tener conciencia permanente que ante todo soy un apóstol. No dejarme absorber por el rol eficientista de la realidad.

 

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